Mucha gente se propone ahorrar dinero y/ó gastar menos, bajar de peso y/o hacer más ejercicio, pasar más tiempo con la familia, etc.
Una cosa esta clara, todos hacemos propósitos para ser mejores.
¿Alguna vez has oido de alguien que haga un propósito de empeorar?
La cosa es que pocas veces reflexionamos sobre la razón por la cual hacemos propósitos de año nuevo. ¿Porque es que queremos mejorar?
Muchas personas en el fondo de su interior se sienten pobres, o gordas, o "no lo suficientemente buenas para x" entonces ¿porque es que nos llegamos a sentir menos? es como una vocecita interna que incomoda,pero, ¿de donde viene? Por esto, es importante tratar de distinguir entre lo que nos trata de "vender" el mundo y nuestra verdadera voz interior. En el verdadero fondo de nosotros no se gesta la necesidad de "estar a doc." con lo que promueven las masivas campañas de mercadotecnia en diversas marcas de autos, ropas, tipos de siluetas, y otros tantos estereotipos e íconos del mundo en que vivimos, estas se gestan FUERA.
DENTRO, en el fondo de nosotros si existe una voz interna, unas sinceras ganas de mejorar, pero no porque necesitemos ser mejores para satisfacer todo este mitote externo, sino para seguir nuestro natural proceso de evolución interno. Por eso en el sermón de hoy al ser Jesús mismo el que se forma en la fila de Juan el Bautista para ser bautizado, Dios nos comparte claro y fuerte "Este es mi hijo amado, en quien me complazco". ¡Que maravilla! Sabernos hijos amados del Padre, como hermanos de Cristo, en quienes Dios se complace. Que perspectiva tan refrescante y alentadora. Apartir de ella seguir y tener propósitos de año nuevo, es entonces por un autentico deseo de ser lo mejor que podemos ser en equilibrio y plenitud, nosotros mismos.
Ejercicio: Revisa tus propósitos de año nuevo, re-evalúa los que consideres auténticos y si es tu deseo, concéntrate en ellos.
No comments:
Post a Comment